sábado, 24 de noviembre de 2007

Debilidad muscular

La debilidad muscular es un problema corriente con diversos significados para distintas personas Para algunas, es sencillamente una sensación de cansancio o agotamiento.

Sin embargo, si existe una verdadera debilidad muscular, un gran esfuerzo no genera una fuerza normal y la debilidad puede afectar a todo el cuerpo o bien estar limitada a un brazo, una pierna o incluso a una mano o a un dedo. A pesar de que la debilidad suele ser consecuencia de problemas en los músculos, tendones, huesos o articulaciones, habitualmente la debilidad muscular es producida por alteraciones en el sistema nervioso. Algunos casos de debilidad siempre ocurren tras un período de enfermedad, apareciendo a menudo en las personas de edad avanzada (sarcopenia).

Diagnóstico

En la valoración de la debilidad muscular los médicos buscan señales que les permitan identificar la causa del problema y luego tratan de localizar cuáles son los músculos débiles y cuantificar el grado de esa debilidad. Los músculos se examinan de forma sistemática, comenzando generalmente por la cara y el cuello, a continuación los brazos y finalmente las piernas. En condiciones normales, la persona debería ser capaz de mantener los brazos extendidos durante algunos minutos sin que se produzca balanceo ni temblor en éstos. La incapacidad de mantener los brazos en esa posición puede ser un síntoma de debilidad. La fuerza de grupos musculares contra resistencia se valora empujando o estirando mientras el médico hace lo mismo en sentido contrario.

Las pruebas funcionales pueden proporcionar información sobre la debilidad muscular; para ello la persona realizará diversas maniobras mientras el médico toma nota de cualquier deficiencia que exista en los grupos musculares implicados. Por ejemplo, puede comprobar la habilidad de la persona para levantarse de la silla sin ayudarse con los brazos, levantarse estando en cuclillas, mantenerse sobre las puntas de los dedos de los pies o de los talones y asir un objeto con la mano.

Los médicos buscan indicios de desgaste muscular (atrofia), que puede ser consecuencia de lesiones en el propio músculo o en sus nervios, aunque también puede deberse a una atrofia por falta de uso, como sucede tras un prolongado período en cama. El aumento de la musculatura (hipertrofia) se produce normalmente con ejercicios como el levantamiento de pesas, pero a veces la hipertrofia es consecuencia del trabajo excesivo de un músculo en particular para compensar la debilidad de otro. Los músculos también pueden aumentar de volumen cuando el tejido muscular normal es sustituido por un tejido anormal, como ocurre en la amiloidosis y en ciertos trastornos musculares hereditarios como la miotonía congénita.

Durante la exploración, el médico, al palpar los músculos, indaga la presencia de dolor y la consistencia de los mismos. La musculatura en general es consistente pero no dura, y lisa, sin protuberancias. También es posible realizar una exploración para detectar movimientos anormales. Si se observan sacudidas breves, ligeras e irregulares bajo la piel (fasciculaciones), éstas suelen indicar una enfermedad de los nervios, aunque a veces aparecen también en personas sanas (especialmente las que están nerviosas o tienen frío) y son habituales en los músculos de las pantorrillas de los ancianos. La miotonía (incapacidad del músculo para relajarse) habitualmente denota un problema muscular más que de los nervios.

La exploración neurológica es útil para identificar anomalías de la sensibilidad, coordinación, movilidad motora y reflejos. Los estudios neurológicos (como la medición de la conducción nerviosa) son útiles para determinar la normalidad del funcionamiento de la inervación de los músculos.

La electromiografía es una prueba que registra los impulsos eléctricos del músculo y sirve para determinar su normalidad. Si hay alguna alteración de los músculos, la electromiografía puede ayudar a diferenciar si se trata de una anormalidad del nervio del músculo.

Si el problema radica en el propio músculo, el médico puede realizar una biopsia muscular (obtención de un pequeño fragmento de tejido muscular para su examen al microscopio). Los análisis de sangre pueden medir la velocidad de sedimentación de los glóbulos rojos (en caso de inflamación podría ser elevada) y la concentración de creatincinasa (una enzima muscular normal que puede salir del músculo y pasar a la sangre cuando existe una lesión muscular).