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jueves, 25 de octubre de 2007
CRITERIOS DIAGNOSTICOS
MedicalCRITERIA.com es un proyecto creado por la iniciativa de profesionales médicos, programación y sistemas informáticos, dedicado al servicio de los profesionales y estudiantes en el área de la salud.
SPI: G25.8 (otros trastornos extrapiramidales y del movimiento)
¿Qué es el síndrome de las piernas inquietas (SPI)?
El síndrome de las piernas inquietas o acromelalgia (su sigla en inglés es RLS o Restless Legs Syndrome -RLS-) es un trastorno de tipo neurológico que afecta muy especialmente la calidad del sueño, en el que se experimentan sensaciones desagradables en las piernas que se suelen describir como:
Si algo se estuviese deslizando sobre sus piernas.
Si un insecto o un animal pequeño le caminara en las piernas.
Hormigueo.
Sensaciones distérmicas (quemazón, frio, etc.).Tirantez.Dolor.Estas sensaciones suelen producirse en la zona de la pantorrilla, pero pueden afectar a cualquier parte de la pierna, desde el muslo hasta el tobillo. Una o ambas piernas pueden estar afectadas. Las personas con SPI tienen una necesidad irresistible de mover la extremidad afectada cuando se producen esas sensaciones.
Sin embargo, algunos pacientes no tienen una sensación definida, excepto la necesidad de movimiento. Los problemas del sueño son comunes en las personas con RLS debido a que resulta difícil quedarse dormido.
¿Cuál es la causa del SPI?
La causa del SPI es aún desconocida, pero hay estudios que inciden sobre determinados problemas en el transporte de hierro al cerebro y secundariamente, alteraciones en la síntesis de determinados neurotransmisores, como la dopamina. Parece claro que el síndrome de piernas inquietas tiene una potente base familiar y genética.
Algunos fármacos pueden favorecen la aparición del SPI, razón por la cual es importante que informe a su médico de todo lo que esté tomando. Asimismo, estimulantes como la caféina, la teína o los derivados del cacao pueden incrementar el SPI.
¿Cuáles son los síntomas del SPI?
Las sensaciones desagradables aparecen cuando la persona con SPI está acostada o sentada durante un período largo de tiempo, causando:
La necesidad de mover las piernas para aliviar temporalmente los síntomas; para ello, el paciente:
Estira o dobla las piernas.Se frota las piernas. Se sacude o da vueltas en la cama. Se levanta y camina.
Un claro empeoramiento del malestar cuando se está acostado, especialmente cuando se intenta dormir por la noche, o durante alguna otra forma de inactividad, incluso estando sentado.
Una tendencia a experimentar más molestias a última hora del día y por la noche.
CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE SPI
Grupo Internacional de Estudio sobre el SPI (1995)
Deseo de mover las extremidades, a menudo asociado con parestesias o disestesias.
Síntomas que se empeoran o sólo están presentes durante el reposo o que se alivian parcialmente o temporalmente con la actividad.
Inquietud motriz.
Empeoramiento nocturno de los síntomas.
Es importante que el profesional establezca un protocolo de diagnóstico diferencial con varias patologías entre las que podríamos destacar los calambres nocturnos de piernas (muy típicos en la edad avanzada), acatisia (necesidad imperiosa de movimiento, no limitado a las piernas y muy relacionada con determinados fármacos), neuropatía periférica, afectación vascular, etc.
Quiero saber más
El Síndrome de Piernas Inquietas es una de las causas más frecuentes de insomnio en personas de más de 45 años (mayor cuanta más edad) y, al mismo tiempo, una de las más ignoradas tanto por los propios pacientes como por los médicos que les atienden. La dificil relación entre este síntoma en las piernas y el insomnio, dificulta que el paciente lo cite en la entrevista médica.
Aunque fue descrito en el siglo XVII por el médico inglés Willis, el avance en su conocimiento científico se detuvo prácticamente hasta los años 40 cuando el neurólogo sueco Ekbom realizó la primera descripción moderna del cuadro. No obstante, a lo largo de los últimos años, impulsado por el creciente interés de la Medicina por las enfermedades relacionadas con el sueño, se ha producido un gran avance en el conocimiento sobre este cuadro y sobre su tratamiento.
La principal característica clínica del Síndrome de Piernas Inquietas es la presencia de molestias (disestesias) en la porción distal de las extremidades inferiores, aunque a veces pueden producirse también en los brazos. El tipo de molestias puede ser variado: pinchazos, hormigueos, dolor, inquietud, etc. En ocasiones los pacientes afectados encuentran dificultades para describir el tipo de sensación que notan. No obstante, una característica común a todas las personas que lo sufren es la necesidad imperiosa de mover las piernas, presentando grandes dificultades para permanecer inmóviles, por ejemplo durante un vuelo.
Debido a que el Síndrome de Piernas Inquietas se produce al atardecer y sobre todo por la noche (en este sentido, se trata de una enfermedad que se manifiesta según un "ritmo horario"), los pacientes afectados tienen grandes dificultades para conciliar el sueño. En ocasiones, los síntomas se manifiestan con un cierto retraso, llegando incluso a hacerlo de madrugada, por lo que los pacientes se despiertan con las citadas molestias. Suele ser típico que, de manera instintiva, las personas que sufren este cuadro busquen todo tipo de alivios momentáneos para sus síntomas, tales como mover las piernas en la cama, caminar, duchas con agua fría, masajes en la pantorrilla, etc.
Los síntomas de la enfermedad persisten incluso durante el escaso tiempo que el paciente permanece dormido manifestándose en forma de sacudidas que se producen de manera periódica en las piernas a modo de ráfagas que tienen lugar cada 20-40 segundos. Aunque por la mañana suele producirse una mejoría relativa o completa de los síntomas mencionados, debido a la falta de sueño nocturno las personas afectadas notan un gran malestar general y se encuentran cansadas, irritables e, incluso, soñolientas.
Los estudios de movimientos de las piernas durante el sueño, pueden orientar hacia la detección de esta patología, pero es importante resaltar que un número elevado de movimientos periódicos de piernas durante la noche, no siempre es sinónimo de padecer un Síndrome de Piernas Inquietas. Si bien el impacto del movimiento periódico de piernas es similar en todas las edades, el SPI aumenta su frecuencia con la edad, sobre todo en varones.
Pese a lo que comúnmente se ha creído, el Síndrome de Piernas Inquietas es una enfermedad frecuente. De hecho, es una de las patologías del sueño más frecuentes. Diversos estudios epidemiológicos realizados a lo largo de la última década han situado su prevalencia en la población adulta entre el 2 y el 4%, alcanzándose un 31% en pacientes que, adicionalmente, sufren Fibromialgia.
Estudios con resonancia funcional, han puesto de manifiesto una disminución de la Dopamina (un neurotransmisor) a nivel de los recptores D2, también se han reportado algunos hallazgos con deficientas en los receptores gabaminérgicos.
¿ Enfermedad hereditaria ?
Sabemos que en el 70% de los casos no vamos a encontrar ningún factor causal, etiquetándolos como primarios o idiopáticos. De éstos, aproximadamente un 30% tienen miembros entre sus familiares con el mismo problema, sospechándose causas genéticas como un factor clave. Los estudios de agregación familiar muestran un patrón de transmisión autosómico dominante. Además, existe evidencia de que en las familias afectadas la edad de comienzo de los síntomas se adelanta en cada generación, es decir, los descendientes de personas con esta patología que heredan y desarrollan la enfermedad la desencadenarán probablemente en edades más temparanas que sus progenitores. Actualmente se acepta que el SPI tiene una clara base genética.
Estudios recientes relacionan un gen localizado en el BTBD9 del cromosoma 6p21.2 y del cromosoma 12q (MAOA) con la susceptibilidad a la enfermedad y se están realizando grandes esfuerzos siguiendo esta prometedora línea de investigación genética, pero lo cierto es que hasta la fecha no podemos hablar de "gen responsable", sino de rasgos de susceptibilidad o de incremento de los factores de riesgo. En los restantes casos (llamados secundarios) se considera que existe una vinculación causal entre este síndrome y otra patología previa. Así, es común la aparición de este cuadro en situaciones en las que exista un déficit de hierro ú otros iones que parece verse favorecido también por estas alteraciones genéticas. De hecho, las personas que tienen estas variantes genéticas, presentan un 50% más de probabilidades de sufrir SPI y un 26% más de tener déficit de hierro.
El hierro es importante en la regulación de la dopamina.
También se produce durante el tercer trimestre del embarazo. En pocas ocasiones, el embarazo actúa a modo de "factor precipitante", permaneciendo el cuadro de manera crónica tras el parto.
Aproximadamente la mitad de las personas que padecen de insuficiencia renal crónica presentan este síndrome. También existe una vinculación causal con las neuropatías periféricas (principalmente por amiloidosis, criogiobulinemia, formas axonales hereditarias). Se sospecha una relación causal en personas con déficit de ácido fólico, diabetes, artritis reumatoide, insuficiencia venosa, mielopatías y radiculopatías, aunque en todos estos casos falten estudios concluyentes. También se asocia frecuentemente a patologías que cursan con dolor neuropático.
Pese al indudable avance en este campo, se sabe relativamente poco sobre los mecanismos por los que se produce el Síndrome de Piernas lnquietas. En cualquier caso, se sospecha una implicación del sistema dopaminérgico a nivel del sistema nervioso central.
Avances en el tratamiento
A lo largo de los últimos años se ha producido un gran avance en el tratamiento de esta enfermedad. Sin duda las formas menos severas requieren simples medidas "conservadoras", como podrían ser hábitos de sueño más saludables (horarios regulares, evitar el déficit de sueño, etc.), o la práctica de ejercicio físico moderado al atardecer, abstención de café, medidas de fisioterapia, etc. Su reumatólogo del Instituto Ferran de Reumatología en coordinación con nuestra Unidad del Sueño, le recomendará las medidas más adecuadas para su caso concreto tras un estudio detallado.
En otras situaciones puede ser necesario realizar un tratamiento de sustitución de hierro, ácido fólico, vitamina B12, o magnesio. No obstante, los casos menos leves requieren tratamiento farmacológico, principalmente con fármacos agonistas dopaminérgicos, anticonvulsivantes o benzodiazepinas, siendo los primeros, a dosis bajas, muy efectivos para disminuir o suprimir las molestias. Se están iniciando tratamientos con hierro endovenoso, pero no existe evidencia clínica al respecto de su eficacia.
Han aparecido estudios concluyentes que afirman la eficacia del Pramipexol en el tratamiento del SPI. El Pramipexol es un fármago agonista dopaminérgico no ergótico con características adicionales antidepresivas. Ver más en un enlace externo.
Se ha demostrado que los agentes dopaminérgicos, utilizados habitualmente en la Enfermedad de Parkinson, reducen los síntomas del SPI y de los movimientos periódicos de piernas durante el sueño. Recientemente la FDA americana aprobó la utilización de Ropinirol (Requip ®) en el Síndrome de Piernas Inquietas, aunque ya se utilizaba habitualmente sin ésta indicación formal.
Por el contrario, algunos fármacos, como los antidepresivos, pueden potenciar el síndrome.
El Síndrome de Piernas Inquietas representa una de las parcelas del insomnio dónde el avance se está produciendo con mayor espectacularidad. Una vez diagnósticado (suele ser conveniente realizar un estudio de sueño) el cuadro, la calidad de vida de las personas afectadas puede cambiar drásticamente en cuestión de poco tiempo. Pese a ello, es muy común ver pacientes que han sufrido este cuadro durante años noche tras noche. Y es que, de hecho, la ignorancia puede ser el mayor enemigo de quien padece este problema.
Código CIE-10 : G25.8 (otros trastornos extrapiramidales y del movimiento)
domingo, 21 de octubre de 2007
ICCC - Cuidado continuo
Portada
Editor, autores y consultores de la obra
Presentación
Esquema general del manejo de la Insuficiencia Cardíaca
1. Introducción
2. Objetivos
3. Términos y definiciones. Clasificaciones de la insuficiencia cardíaca
3.1. En función del circuito venoso que se congestiona
3.2. En función del tipo de alteración funcional del músculo cardíaco
3.3. En función de la expresión clínica de la enfermedad
3.4. En función de la velocidad de instauración de los síntomas
3.5. Clasificación de la insuficiencia cardíaca según su etiología
3.6. Clasificación de la insuficiencia cardíaca según la situación funcional
3.7. Clasificación de la insuficiencia cardíaca según su progresión y evolución clínica
4. Diagnóstico de la insuficiencia cardíaca
4.1. Diagnóstico sindrómico y etiológico
4.1.1. Estudio inicial de rutina
4.1.2. Estudios adicionales
4.2. Diagnóstico fisiopatológico
4.3. Valoración funcional de la insuficiencia cardíaca
4.4. Identificación de los factores precipitantes
4.5. Identificación de los factores pronósticos
5. Tratamiento de la insuficiencia cardíaca
5.1. Objetivos generales del tratamiento
5.2. Tratamiento etiológico
5.3. Recomendaciones generales
5.4. Tratamiento farmacológico
5.4.1. Diuréticos
5.4.2. Inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina
5.4.3. Antagonistas de los receptores de angiotensina II
5.4.4. Asociación de nitratos e hidralazina
5.4.5. Antagonistas del calcio
5.4.6. Digoxina
5.4.7. Betabloqueantes
5.4.8. Anticoagulantes
5.4.9. Antiagregantes plaquetarios
5.4.10. Antiarrítmicos
5.4.11. Fármacos inotrópicos
5.5. Tratamientos alternativos no farmacológicos
5.5.1. Trasplante cardíaco
5.5.2. Otras alternativas
6. Esquemas de manejo escalonado de la insuficiencia cardíaca
6.1. Manejo de la disfunción ventricular sistólica asintomática
6.2. Manejo de la insuficiencia cardíaca por disfunción sistólica en clase funcional II de la NYHA
6.3. Manejo de la insuficiencia cardíaca por disfunción sistólica en clases funcionales III - IV de la NYHA
6.4. Manejo de la insuficiencia cardíaca con función sistólica conservada
6.5. Manejo del edema agudo de pulmón
6.6. Manejo del paciente con insuficiencia cardíaca en situación terminal
7. Complicaciones y precauciones en pacientes con insuficiencia cardíaca
8. Descripción de los circuitos asistenciales en la insuficiencia cardíaca
8.1. Atención primaria <--> Atención especializada <--> Atención hospitalaria
8.1.1. Funciones de la atención primaria
8.1.2. Criterios de derivación para estudio por especialista
8.1.3. Criterios de derivación al hospital
8.2. Atención hospitalaria
8.3. Atención post-hospitalaria
9. Modelo de informe de alta para el paciente con insuficiencia cardíaca
10. Información al paciente. Manual práctico para el paciente con insuficiencia cardíaca y sus cuidadores
11. Sistema de registro de la información
12. Criterios para evaluar la calidad asistencial en la insuficiencia cardíaca
13. Bibliografía
14. Apéndice A
15. Apéndice B
Índice tobillo-brazo: una herramienta útil en la estratificación del riesgo cardiovascular
El ITB es el resultado de dividir la presión arterial sistólica (PAS) de cada tobillo (se escogerá el valor más alto entre la arteria pedia y la tibial posterior) entre el valor de la PAS más alto de cualquiera de las arterias braquiales. Así se obtienen dos valores de ITB, uno para cada miembro inferior, seleccionando como definitivo el más bajo de los dos. La determinación es breve; en manos experimentadas la técnica se realiza en unos 20 min; es barata, sólo se precisa un esfigmomanómetro y un Doppler portátil con sonda de 8 Mhz, y reproducible, con mínima variabilidad intra e interobservador4 . Un ITB menor de 0,9 presenta una sensibilidad y una especificidad muy altas para identificar una obstrucción superior al 50% en el territorio vascular de los miembros inferiores en relación con la arteriografía5 . Un ITB menor de 0,9 es diagnóstico de EAP, a pesar de que más del 80% de estos sujetos no tenga manifestaciones clínicas6 . Pero además, la presencia de un ITB disminuido se asocia con una mayor incidencia de complicaciones coronarias y cerebrovasculares y un mayor riesgo de mortalidad a expensas del incremento de la mortalidad cardiovascular7-9 , tanto en sujetos en prevención primaria como secundaria e incluso tras ajustar por los factores de riesgo clásicos. Por lo tanto, un ITB < href="javascript:void(0);" onclick="javascript:show_biblio(document.bib8,bib8.style);void(0);">10 .
En este número de la Revista, Manzano et al11 presentan los interesantes resultados del estudio VITAMIN, en el que se investigó la prevalencia de un ITB disminuido en 493 sujetos sin historia de enfermedad cardiovascular atendidos en servicios de medicina interna. Los autores encuentran que 1 de cada 5 sujetos sin diabetes y 1 de cada 3 diabéticos presentan una EAP. Estas prevalencias son llamativamente altas debido, sin duda, al elevado riesgo basal de su población (la mitad eran sujetos etiquetados como de alto riesgo), y por lo tanto no son representativas de la población general. En un reciente estudio realizado en un centro de salud de nuestro medio con más de 1.000 participantes mayores de 60 años y sin enfermedad cardiovascular conocida ni diabetes, la prevalencia de un ITB disminuido fue del 3,8%, con un 9% de la población etiquetada como de alto riesgo12 . Por tanto, aunque todavía no conocemos la prevalencia real de un ITB disminuido en nuestro país, está claro que ésta se incrementa al aumentar el riesgo cardiovascular de la población, independientemente de las tablas que utilicemos para calcularlo12,13 .
La diabetes, el tabaco y la edad son los factores de riesgo que más estrechamente se asocian con un ITB disminuido. Es bien conocido que los diabéticos tienen una elevada prevalencia de EAP6 . El riesgo de desarrollarla depende, fundamentalmente, de la edad del paciente y de la severidad y duración de la diabetes6,14,15 . También los sujetos no diabéticos pero diagnosticados de síndrome metabólico, según criterios del NCEP-ATP III16 , tienen aumentada hasta 3 veces la prevalencia de un ITB disminuido, en comparación con aquellos que no lo tienen17 .
En el estudio VITAMIN hasta un 7,3% de los participantes presentaba un ITB > 1,4 o incompresible, es decir, persistía el latido de la arteria a pesar de comprimir por encima de 200 mmHg. Este hecho se atribuye a rigidez de la arteria, probablemente debido a arteriosclerosis y/o calcificación de su pared, y se observa más frecuentemente en diabéticos. Un ITB elevado o incompresible no es sinónimo de EAP, por lo que ante la sospecha de ésta deberán realizarse otras pruebas diagnósticas10 . En la actualidad sigue siendo un enigma cómo era el ITB en estos sujetos antes de ser elevado o incompresible, y cuál será su evolución en el tiempo. Respecto al riesgo cardiovascular de estos sujetos, habitualmente excluidos de la mayoría de los estudios, conocemos desde hace poco que su riesgo de mortalidad cardiovascular es similar a los sujetos con ITB < href="javascript:void(0);" onclick="javascript:show_biblio(document.bib20,bib20.style);void(0);">18,19 . Por tanto, los sujetos con un ITB patológico (<> 1,4 o incompresible) deben considerarse como de alto riesgo cardiovascular.
La determinación del ITB es una herramienta muy útil en la estratificación del riesgo cardiovascular ya que identifica sujetos con arteriosclerosis subclínica y alto riesgo cardiovascular. Pero para que la determinación sea eficiente, dada su baja sensibilidad y alta especificidad, habrá que seleccionar a los candidatos ideales para la realización de la prueba. La Asociación Americana del Corazón recomienda su determinación en todos los sujetos con 70 o más años, en aquellos con edades comprendidas entre los 50 y los 69 años diabéticos o fumadores, y en los menores de 50 años con diabetes y algún otro factor de riesgo, además de los que tengan signos o síntomas sugestivos de EAP10 . Por su parte, la Asociación Americana de Diabetes recomienda la realización de un ITB a todo diabético mayor de 50 años, y a los menores de 50 años con varios factores de riesgo o con más de 10 años de evolución15 . Nosotros pensamos que la población que más se beneficiaría de la realización del ITB sería aquella con un riesgo cardiovascular intermedio (entre 10-20% según Framingham, o del 3-4% según SCORE), dado que un resultado patológico cambiaría su clasificación de riesgo y obligaría a intensificar el tratamiento de los factores de riesgo y a antiagregar (si el ITB < href="javascript:void(0);" onclick="javascript:show_biblio(document.bib24,bib24.style);void(0);">12 y 1 de cada 11 según el SCORE13 tienen un ITB patológico. Para ser eficientes seleccionaríamos a aquellos de riesgo intermedio con más de 70 años y a los mayores de 60 años con glucemia anormal en ayunas o fumadores13 .
Un segundo grupo que se podría beneficiar de la realización del ITB serían los diabéticos o los sujetos de alto riesgo sin enfermedad cardiovascular. Todos los sujetos de estos dos grupos ya deben de estar recibiendo tratamiento intensivo de los factores de riesgo y muchos de ellos, antiagregantes, por lo que la presencia de un ITB patológico no modificaría la actitud terapéutica. Sin embargo, es posible que puedan beneficiarse de la búsqueda de aterosclerosis coronaria o cerebrovascular asintomáticas, mediante una prueba de isquemia miocárdica y/o un eco-Doppler de troncos supraaórticos3 .
En la búsqueda de una mejor estratificación del riesgo cardiovascular de nuestros pacientes, la determinación del ITB es una técnica útil con una buena relación coste/beneficio cuando se realiza en poblaciones seleccionadas. Trabajos como el publicado en este número de Revista Española de Cardiología11 ayudan a delimitar cuáles serán los principales candidatos para la determinación del ITB en nuestro medio.
Las siete señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer
Las siete señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer
Si alguien tiene varios, o incluso más de estos síntomas, no significa que vaya a tener la enfermedad.
Sí significa que debe ser examinado a fondo por un especialista médico capacitado en la evaluación de trastornos de la memoria, como un neurólogo o un psiquiatra, o por un trastorno de memoria clínica, con todo un equipo de expertos de los conocimientos acerca de los problemas de memoria.
Las siete señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer son:
1. Asking the same question over and over again.
Preguntando la misma pregunta una y otra vez.
2. Repeating the same story, word for word, again and again.
La repetición de la misma historia, palabra por palabra, una y otra vez.
3. Forgetting how to cook, or how to make repairs, or how to play cards — activities that were previously done with ease and regularity.
Olvidando cómo cocinar, o cómo hacer reparaciones, o cómo jugar a las cartas, actividades que anteriormente se realiza con facilidad y regularidad.
4. Losing one's ability to pay bills or balance one's checkbook.
Perder la capacidad de la gente para pagar las facturas o el equilibrio de los gastos.
5. Getting lost in familiar surroundings, or misplacing household objects.
Perdiéndose en la casa o en el entorno familiar o equivocandose en nombrar o elegir objetos.
6. Neglecting to bathe, or wearing the same clothes over and over again, while insisting that they have taken a bath or that their clothes are still clean.
Descuidarse en el aseo o baño, o usando la misma ropa una y otra vez, al tiempo que insisten en que han tomado un baño o que la ropa todavía está limpia.
7. Relying on someone else, such as a spouse, to make decisions or answer questions they previously would have handled themselves.
Basándose en otra persona, como un cónyuge, para tomar decisiones o responder a las preguntas que con anterioridad se han manejado.
Enfermedad de Alzheimer (331.0)
- 294.1 Demencia en enfermedades clasificadas en otro lugarDemencia tipo Alzheimer
Codificar primero cualquier enfermedad subyacente, como:
- demencia con cuerpos de Lewi
- demencia con parkinsonismo
- demencia en:
- - corea de Huntington (333.4)
- - degeneración hepatolenticular (275.1)
- - enfermedad de Alzheimer (331.0)
- - enfermedad de Jakob-Creutfeldt (046.1)
- - enfermedad de Pick del cerebro (331.1)
- - epilepsia (345.0-345.9)
- - esclerosis múltiple (340)
- - lipidosis cerebrales (330.1)
- - parálisis general [sífilis] (094.1)
- - poliarteritis nudosa (446.0)
- - sífilis (094.1)
- demencia frontal
- demencia frontotemporal
Excluye:
- demencia:
- - arteriosclerótica (290.40-290.43)
- - presenil (290.10-290.13)
- - senil (290.0)
- psicosis epiléptica NEOM (294.8)
jueves, 11 de octubre de 2007
CODIGO EUROPEO CONTRA EL CÁNCER
PARA SABER SI LA POBLACIÓN CONOCE ESTE CODIGO, FEFOC, HA HECHO UNA ENCUESTA CON 601 PERSONAS, PERO ¡SOLO EL 9,5% LO CONOCEN!.
FEFOC OFRECE UNA VERSION ORIGINAL DEL CODIGO EN SUGESTIVOS DIBUJOS PRODUCIDOS GENEROSAMENTE POR EL DISEÑADOR GRAFICO, EL SEÑOR DAVID MARTIN.
Adoptando estilos de vida más sanos, mejoraremos aspectos generales de salud y evitaremos muchas muertes por cáncer:
1. No fume; si fuma, déjelo. Pero si no puede, no fume delante de no fumadores.
2. Evite la obesidad.
3. Cada día haga ejercicios físicos vigorosos.
4. Aumente el consumo diario y la variedad de vegetales y frutas. Cómalos al menos, cinco veces al día. Limite el consumo de alimentos que contengan grasas de origen animal.
5. Si bebe alcohol, sea cerveza, vino o licores, modere su uso.
6. Evite la excesiva exposición al sol, especialmente en adolescentes y niños.
7. Aplique estrictamente las regulaciones e instrucciones sanitarias y de seguridad dirigidas a prevenir cualquier exposición a sustancias conocidas por causar cáncer.
Hay programas de salud pública que pueden prevenir el desarrollo de cánceres o aumentar la probabilidad de que un cáncer pueda curarse.
8. Desde los 25 años las mujeres deberían participar en programas acreditados de diagnóstico precoz de cáncer de cuello de útero.
9. A partir de los 50 años, las mujeres deberían participar en programas públicos para el diagnóstico precoz de cáncer de mama.
10. Hombres y mujeres de más de 50 años deberían participar en programas para el diagnóstico precoz del cáncer de colon y recto.
11. Participe en programas de vacunación contra la infección por el virus de la hepatitis B, para prevenir el cáncer de hígado.
Elaborado por FEFOC y David Martín
COMO PREVENIR EL CANCER
SIETE DE CADA DIEZ CÁNCERES SE PUEDEN PREVENIR
Todo lo que debes saber sobre ...
- Una vida saludable:
| | Con una alimentación sana | | Haciendo ejercicio físico |
| | Sin tabaco | | Mucho cuidado con el sol |
| | Cumpliendo la legislación sobre las sustancias cancerígenas, en el trabajo. |
- "Atiende a lo que haces": Código Europeo Contra el Cáncer (Tríptico del Código Europeo.pdf)
¿Quieres escuchar lo qué dice GOMAESPUMA?
Si quieres saber más sobre que se entiende al hablar de prevención, selecciona aquí
Cómo Ayudar a Pacientes que Beben en Exceso
¿Cuánto es “en exceso”?
El consumo de alcohol se considera en exceso cuando causa o aumenta el riesgo de padecer problemas relacionados 123 con el alcohol o complica el manejo de otros problemas de salud. Según investigaciones epidemiológicas, los hombres que consumen más de 4 bebidas estándar en un día (o más de 14 a la semana) y las mujeres que consumen más de 3 al día (o más de 7 a la semana) tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas relacionados al consumo de alcohol.1
Sin embargo, las respuestas individuales al alcohol varían. El consumo de alcohol a niveles más bajos puede resultar problemático dependiendo de muchos factores, tales como la edad, condiciones coexistentes y el uso de medicamentos. Debido a que no se sabe si cierta cantidad de alcohol es inofensiva durante el embarazo, el Cirujano General recomienda que las mujeres embarazadas o que piensan llegar a estarlo se abstengan de consumir alcohol.2
¿Por qué investigar si alguien bebe en exceso?
- El consumo de riesgo y los problemas ocasionados por el alcohol son frecuentes. Aproximadamente 3 de cada 10 adultos estadounidenses beben en niveles que aumentan su riesgo de padecer problemas físicos, mentales y sociales.3 De estos bebedores en exceso, aproximadamente 1 de cada 4 abusa o tiene dependencia del alcohol actualmente.3 Todos los bebedores en exceso tienen un mayor riesgo de sufrir hipertensión, sangrado gastrointestinal, trastornos del sueño, depresión considerable, apoplejía, cirrosis hepática y diversos tipos de cáncer.4
- A menudo el consumo excesivo pasa desapercibido. En un estudio reciente en establecimientos de atención primaria de salud, por ejemplo, los pacientes con dependencia del alcohol recibieron la calidad de atención recomendada, incluyendo evaluación y referencia para tratamiento, pero aproximadamente sólo en un 10 por ciento de las veces.5
- Los pacientes tienden a ser más receptivos, abiertos y listos para el cambio de lo que usted espera. La mayoría de los pacientes no se oponen a ser investigados por el consumo de alcohol por parte de los profesionales de la salud y están abiertos a escuchar consejos posteriormente.6 Además, la mayoría de los pacientes de atención primaria que resultan positivos por consumo excesivo o trastornos por el consumo de alcohol muestran cierta buena disposición al cambio, siendo aquellos que tienen los síntomas más graves los más dispuestos.7
- Usted está en la mejor posición para crear cambios.Los ensayos clínicos han demostrado que intervenciones breves pueden promover reducciones significativas y duraderas de los niveles de uso de alcohol entre los consumidores en riesgo y sin dependencia del alcohol.8Algunos consumidores con dependencia aceptarán la referencia a programas para el tratamiento de la adicción. Incluso para pacientes que no aceptan una referencia, las visitas continuas al proveedor de atención médica, ícentradas en la dependencia del alcohol, pueden conducir a una mejora significativa.9,10
Si aún no lo ha hecho, le animamos a que incorpore en su consulta la indagación e intervención sobre el uso del alcohol. Con esta Guía, usted tiene lo necesario para empezar.
Cómo Ayudar a Pacientes que Beben en Exceso: Enfoque Clínico
Paso 1: Pregunte sobre el Uso de Alcohol
Paso 2: Evalúe la Presencia de Trastornos por el Uso de Alcohol
Paso 3: Oriente y Ayude
Paso 4: Para el Seguimiento: Continúe Brindando Apoyo
